Cuando el poder suelta sus bichos, el pueblo aprende a jincarle el alma al demonio.
En las Islas de Fortuna —que los imperios llamaron Canarias— la historia nunca ocurrió como nos contaron. Aquí los guanches no fueron exterminados: sobrevivieron. Aquí el archipiélago se bifurcó. Aquí La Aldea de San Nicolás es una fisura, un valle fronterizo donde la lengua mete la pata, el rumor manda más que los hechos y donde los perros —o lo que sea que son— vuelven a nacer bajo la lava.
Entre vendimias, pleitos por el agua, periódicos gritones, fiestas y supersticiones, la frontera entre mito y Estado se va corriendo como arena seca. Y cuando corren los perros, ya no se sabe si corren del monte para abajo o si suben desde el infierno.
Porque lo que de verdad acecha no es el demonio, es quién lo nombra y quién se queda con la tierra cuando todos miran pa otro lado.
Perros y monedas es la novela corta ganadora del I Certamen El Pleito de La Aldea, que fue seleccionada por su originalidad, y su calidad literaria, además del afán del autor por dar a conocer el acontecimiento histórico que La Aldea sufrió durante más de trescientos años.
Las imágenes que ilustran la novela, tanto la portada como las del interior, son obra del ganador de la modalidad de ilustración del certamen, Pablo Martín Vega, elegido por su estilo y la intensidad que destilan sus trazos, que consideramos que encajan con lo que se quiere transmitir con esta conmemoración del pleito.


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