Tener un hermano pequeño siendo adolescente no era lo más común, y Aina lo sabía. Solo bastó una mirada de los ojos castaños de Thiago para que supiera que cada año junto a él merecería la pena, aunque no fuera consciente de que algunos pesan más que otros. Entre hospitales, dibujos y estrellas, Aina descubrirá que crecer a veces significa sostener la mano de quien más quieres incluso cuando su futuro es incierto. Hay veces que incluso tu propia salvación no dura para siempre.


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